viernes, 28 de junio de 2013

LA RECONCILIACIÓN SEGÚN LA BIBLIA


EN QUE CONSISTE LA RECONCILIACIÓN SEGÚN LA BIBLIA

Los pastores y dirigentes cristianos insisten erróneamente en que la palabra reconciliación dentro de la vida cristiana se refiere a que los cristianos pueden caer (en pecados intencionales) y recibir nuevamente a nuestro Señor Jesucristo como su Señor y salvador, sin embargo, la palabra de Dios no da a entender nada en ese sentido.

Según la Biblia el significado de la palabra reconciliación se refiere al primer contacto del hombre con Dios a través de Cristo y después de la vida pasada del ser humano sin Dios y con la condenación por el pecado original de Adán y Eva. (Véase Romanos 5:11 y 11:15 y 2da. Corintios 5:18 y 19). En otras palabras, en la Biblia la expresión reconciliación se usa también como sinónimo de salvación y redención de pecados, pero no se usa con el significado de renovar o levantar de nuevo a cristianos caídos por faltas y por desobediencia a Dios.

Consiguientemente, el significado de la palabra reconciliación tal como los pastores lo enseñan no existe en la biblia. En el antiguo testamento la palabra reconciliación se usaba igualmente para informar del acercamiento del ser humano hacia Dios a través del sacrificio de animales, como ofrenda grata a Dios. En el Nuevo pacto todos sabemos que Cristo en un solo sacrificio se entrego él mismo por los pecados de sus seguidores. (Véase  Hebreos 10:12 y 10:14).

Honestamente, es muy duro decir lo que a continuación describiremos por lo estricto que es éste mandato de Dios y porque nosotros los humanos estamos siempre tentados a caer en pecado, pero hay que decirlo porque es la verdad de Dios: Si resumimos lo anterior y lo comparamos con los versículos que citaremos abajo, llegamos a la conclusión de que no existe tal reconciliación que pregonan los pastores para nosotros los cristianos, sino que por el contrario, se entiende que si un cristiano cae en pecados voluntarios, repetitivos y premeditados, ya no tiene salvación alguna. Veamos: Hebreos 10:26 al 31. Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad,  ya no queda más sacrificio por los pecados, sino una horrenda expectación de juicio,  y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios. El que viola la ley de Moisés,  por el testimonio de dos o de tres testigos muere irremisiblemente. ¿Cuánto mayor castigo pensáis que merecerá el que pisoteare al Hijo de Dios,  y tuviere por inmunda la sangre del pacto en la cual fue santificado,  e hiciere afrenta al Espíritu de gracia? Pues conocemos al que dijo: Mía es la venganza,  yo daré el pago,  dice el Señor.  Y otra vez: El Señor juzgará a su pueblo. ¡Horrenda cosa es caer en manos del Dios vivo!. (Versión RV60).

En resumen hermanos: No se confíen de reglas humanas que han impuesto los falsos pastores con el único propósito de que las personas no se vayan de sus iglesias falsas. La biblia dice claramente que para los iluminados que gustaron del don celestial y que tuvieron al Espíritu Santo y que recayeron les es imposible reconciliar o renovar con Cristo por medio del arrepentimiento. Veamos: Hebreos 6:4 al 6. Porque es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial,  y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo, y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero, y recayeron,  sean otra vez renovados para arrepentimiento,  crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio. (Versión RV60).

La palabra recaer en la biblia se refiere a que un cristiano ya convertido regrese hacer lo mismo que hacia antes de convertirse a Cristo y no se refiere a caer accidentalmente en un pecado, para esto último si tenemos a Cristo como abogado que intercede por nosotros ante Dios Padre, confesándole a él nuestro pecado accidental y de esa manera Dios nos perdona.

Para finalizar, el problema de los caídos después de haber recibido a Cristo como su Señor y Salvador, es que regresan a pecar deliberadamente y con sus malos hechos no solo crucifican de nuevo al Señor, sino que también dan mal testimonio delante de los incrédulos, exponiéndole así a burla y a vituperio o maldición. Hermanos: Les animamos a terminar su carrera cristiana en obediencia a Dios y de acuerdo con la doctrina trasladada a éste mundo por su hijo Jesucristo. Que Dios Padre, Dios Hijo, y Dios Espíritu Santo nos libre de caer nuevamente en pecados.  Amen.